S=E1bado, 06 de febrero, a=F1o 2010 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador =96 Iberoam=E9rica (Cartas del cielo son escritas por Iv=E1n Valarezo) PEDIMOS SIEMPRE AL SE=D1OR POR EL BIENESTAR DE LOS NUESTROS: (Recordamos al soldado colombiano ca=EDdo en Afganist=E1n. Presentamos nuestras m=E1s profundas condolencias y oraciones a los familiares y amistades del soldado colombiano, John Felipe Romero Meneses, quien perdi=F3 su vida cuando cumpl=EDa junto a sus compa=F1eros de armas sus labores militares en Afganist=E1n. Sabemos que nuestro Padre celestial envi=F3 a su Hijo amado a Israel como comandante en jefe de sus ej=E9rcitos celestiales, para proteger a cada hora a los suyos, y esto son a los que aman y honran su nombre muy santo en sus corazones por todos los lugares de la tierra. Por lo tanto, es =E9l mismo quien se acerca con sus =E1ngeles fieles a los que est=E1n a punto de salir del mundo entero para entrar al m=E1s all=E1, a la nueva eternidad celestial de su nuevo reino sempiterno y m=E1s no el =E1ngel de la muerte como muchos piensan, por ejemplo. Pues para esto nuestro Padre celestial envi=F3 a la tierra a su Hijo amado para levantar a cada uno de sus hijos e hijas, en sus millares de todas las familias, razas, linajes, tribus y reinos, para que regresen a sus vidas normales y eternas de su nuevo reino celestial, como La Nueva Jerusal=E9n santa y gloriosa del cielo. Por ello, el soldado colombiano goza a cada hora de su nueva vida celestial en la presencia santa no solamente de nuestro Padre celestial, quien lo crea inicialmente en sus manos santas, como cuando creaba a Ad=E1n, por ejemplo, sino tambi=E9n de la presencia gloriosa de su =E1rbol de la vida, nuestro Se=F1or Jesucristo, para jam=E1s volver a tener hambre y sed, para siempre. Tambi=E9n nos unimos solidariamente a nuestras v=EDctimas del Aluvi=F3n ocurrido recientemente en la Sierra. Oramos por las cuatro v=EDctimas fatales, padre e hijo y madre e hija, quienes fueron llevados por el aguaje fuerte que arraso con todo lo que estaba en su camino, dejando as=ED destrucci=F3n y dolor tras de s=ED de algunas familias desafortunada de las cuales, desafortunadamente, ten=EDan sus viviendas en su camino devastador. En la presencia santa de nuestro Padre celestial est=E1n ellos, gozando a cada momento de la gloria bendita de su Hijo amado, nuestro Se=F1or Jesucristo, para seguir viviendo en la eternidad de sus verdaderos hogares celestiales, los cuales fueron preparados para ellos en el d=EDa de su creaci=F3n. Porque nuestro Se=F1or Jesucristo nos ense=F1=F3 que en la morada sagrada de nuestro Padre celestial hay muchas moradas para todos sus hijos e hijas de todas las familias de toda la tierra, para que vivan junto a =E9l y as=ED jam=E1s vuelvan a abandonar sus moradas eternales, como lo hicieron inicialmente Ad=E1n y Eva por culpa del pecado. Recuperaci=F3n del futbolista paraguayo. Nos alegramos mucho tambi=E9n de saber que Salvador Caba=F1as, el paraguayo, se recupera poco a poco de su encuentro sorpresivo con maleantes e irresponsables. Nuestras oraciones por su bienestar fueron escuchadas por el SE=D1OR, en el nombre sant=EDsimo de su Hijo amado, nuestro Salvador Jesucristo, por lo tanto, =E9l seguir=E1 recuper=E1ndose poco a poco y hasta que vuelva a juga= r para alegr=EDa de =E9l mismo y de muchos que se gozan siempre de su buen f=FAtbol de elite. Mientras tanto, nosotros seguiremos pidiendo a nuestro Padre celestial que lo bendiga cada vez m=E1s para que vuelva a su vida normal, pero esta vez con mayores bendiciones del cielo que antes, y todo gracias por amor al nombre bendito del Hijo de Dios, =A1nuestro Salvador Jesucristo!, quien reina en nuestros corazones cada d=EDa y para siempre. El siguiente libro es de gran bendici=F3n infinita para tu vida y la de los tuyos tambi=E9n, familiares y amistades, para leerlo una vez m=E1s delante de nuestro Padre celestial, de su Hijo amado y de su Esp=EDritu Santo. =A1Am=E9n!) SALPICA LA SANGRE VIVA SOBRE EL DINTEL Y LOS DOS PALOS DE LA PUERTA: Definitivamente, nuestro Padre celestial pasar=E1 matando al primog=E9nito de los egipcios y de sus animales tambi=E9n por toda la tierra de Egipto, m=E1s cuando vea la sangre del Cordero escogido sobre el dintel y en los dos palos (la cruz), pasar=E1 de largo aquella puerta y no dejar=E1 entrar en sus casas al destructor, les aseguraba Mois=E9s a los Hebreos. Por tanto, guarden estas palabras como Ley para cada uno de ustedes y para sus hijos para futuras generaciones venideras y para siempre, para que jam=E1s les falte la sangre expiatoria del Cordero de Dios en sus vidas y as=ED ning=FAn mal de Satan=E1s y de sus seguidores malvados se ense=F1oreara sobre ustedes, para destruirlos. Adem=E1s, =E9sta sangre sant=EDsima, en s=ED, es la misma sangre gloriosa d= e su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de David, para no solamente cubrirlos del mal de todos sus pecados, sino que tambi=E9n tiene poder y autoridad para protegerlos de los males del maligno, Satan=E1s, para que sus vidas sean cada d=EDa bendecidas delante de su presencia sant=EDsima. Pues, por ella nuestro Padre celestial tiene poder y autoridad sobre cada uno de nosotros, incluyendo a nuestros amados y as=ED tambi=E9n con nuestras amistades, para protegernos grandemente de los poderes terribles y escondidos del m=E1s all=E1, como maldiciones generacionales, enfermedades, problemas y hasta de la misma mano del =E1ngel de la muerte, para caminar por siempre favorecidos por su camino santo. Porque =E9ste es el Esp=EDritu Santo de su verdadero camino de sus Diez Mandamientos y de su justicia, para alcanzar la vida eterna, en esta vida y en la venidera tambi=E9n de su nuevo reino sempiterno, para con cada uno de los suyos, de todos los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera, comenzando por Israel. Adem=E1s, =E9sta sangre sant=EDsima de nuestro Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de David, cuando Mois=E9s la comienza a untar sobre los dinteles y los dos palos de las puertas de su casa y de cada una de las familias hebreas, entonces corr=EDa abundantemente para no solamente cubrir sus pecados sino tambi=E9n la de sus hijos e hijas, para generaciones futuras. En verdad, =E9sta sangre expiatoria de nuestro Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de Dios, salpica abundantemente sobre los dinteles y los dos palos de las puertas de las casas hebreas, porque nuestro Padre celestial la multiplica grandemente, como el mismo r=EDo Nilo, por ejemplo, para que todos fuesen cubiertos sobrenaturalmente de los peligros venideros. En este d=EDa, nuestro Padre celestial hace de todos los hebreos y sus familias infinitamente santos, libres de los males del pecado y de las enfermedades terribles de Satan=E1s, por lo tanto, estaban completamente actos para caminar hacia la tierra eterna del m=E1s all=E1, la Nueva Jerusal=E9n celestial, en donde todos viven felices por amor a Dios y a su Cordero. En verdad, nuestro Padre celestial hace que el Nilo se vuelva en un r=EDo de sangre caudaloso delante de Mois=E9s y de todos los dem=E1s en Egipto, como =93en un gran sacrificio sobrenatural y eterno=94, para demostrarles a todos de la abundante sangre expiatoria que hay no s=F3lo para Israel y Egipto, sino tambi=E9n para las naciones venideras. Adem=E1s, nuestro Padre celestial convierte el Nilo en un r=EDo de sangre expiatoria primero, para demostrarle de su poder y autoridad sobre toda la tierra a Egipto y, a la vez, para ense=F1arles tambi=E9n, de que s=F3lo =E9l puede salvar grandemente con el Esp=EDritu abundante y glorioso de su sangre sant=EDsima de su Hijo amado, =A1el Santo de Israel! Porque asimismo posteriormente corre a cada hora el mismo Esp=EDritu Santo de la sangre expiatoria del Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, colgado sobre el dintel y los dos palos cruzados de Ad=E1n y Eva en el monte santo de Jerusal=E9n, en Israel, para fin del pecado y la destrucci=F3n eterna de la vida malvada de Satan=E1s en toda la tierra. Porque por =E9ste mismo sacrificio santo y voluminoso, como el mismo r=EDo Nilo convertido en sangre expiatoria en Egipto, por el cual nuestro Padre celestial libera a todo Israel de su cautividad eterna, para al fin servirle a su Dios, como =E9l quiere eternamente y para siempre, para salvaci=F3n posterior de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la humanidad entera. Entonces nuestro Padre celestial conquista a Egipto primero, no con espada y ej=E9rcitos sino con el Esp=EDritu bendito de la misma sangre gloriosa, con la cual pacta con pan de vida y vino con Abraham y sus hombres, bajo la sombra del dintel y los dos palos cruzados de la puerta sangrienta de Salem (antigua Jerusal=E9n) para perd=F3n, protecci=F3= n y vida. Adem=E1s, cuando nuestro Padre celestial firma =E9ste pacto de sangre santa y gloriosa, llena de vida y de salud para Israel naciente y para las multitudes de naciones venideras, entonces se alegra mucho en su coraz=F3n sant=EDsimo y declara fiesta y baile en gran manera en el cielo con todos sus =E1ngeles, arc=E1ngeles, serafines, querubines y dem=E1= s seres muy santos. Y =E9ste es un pacto eterno en vigencia, de sangre santa y expiatoria entre nuestro Padre celestial y los reto=F1os de Abraham (gentiles y hebreos), servido en la Cena del SE=D1OR por el Rey Melchisedec, en la puerta sangrienta de Salem, para que no solamente nazca Israel, sino tambi=E9n para que las naciones del mundo entero reciban su misma bendici=F3n infinita. Por eso, nuestro Padre celestial, en cumplimiento a su palabra santa dada a Abram en las afueras de Salem, entonces ordena a Mois=E9s a sacrificar su Cordero escogido, de un a=F1o y sin mancha, para que su sangre pague por sus pecados, salpic=E1ndola sobre los dinteles y los dos palos de cada entrada de sus casas, en la tierra de Gos=E9n. Aqu=ED nuestro Padre celestial estaba celebrando con sus =E1ngeles las victorias de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, clavado y salpicando su sangre expiatoria para bendici=F3n eterna sobre el dintel y los dos palos cruzados de Ad=E1n y Eva sobre el monte santo de Jerusal=E9n, en Israel, para condenaci=F3n eterna del pecado y del =E1ngel de la muerte tambi=E9n. Y s=F3lo as=ED nuestro Padre celestial pod= =EDa bendecirlos grandemente y, simult=E1neamente, darles poderes sobrenaturales, para que crucen el mar Rojo por un camino seco, el cual los llevar=EDa sin tocar el agua hasta el otro lado del mar, para empezar su camino hacia el monte Sina=ED con su mirada fijada sobre el holocausto eterno de sangre expiatoria, en la tierra prometida. Por todo ello, Mois=E9s confiando en la gran obra salvadora de nuestro Padre celestial, entonces iba de puerta en puerta, salpicando la sangre del Cordero de Dios, la cual jam=E1s se disminu=EDa, sino que cada vez hab=EDa m=E1s sangre protectora, para no solamente untar los dinteles de los dos palos de las casas hebras, sino tambi=E9n la de los egipcios. En este d=EDa, nuestro Padre celestial, aunque sumamente enojado por la dureza de los egipcios en contra de =C9l y de su pueblo Israel, comenzando con Fara=F3n y sus oficiales, a=FAn as=ED, deseaba bendecirlos grandemente tambi=E9n; y esto es tal cual como bendec=EDa a los hebreos, pero s=ED s=F3lo creyeren en la sangre redentora de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, =A1su Jesucristo! Particularmente, la sangre de =E9ste cordero, en las manos de Mois=E9s, era tan abundante como las aguas del Nilo convertida por el golpe de un palo en un r=EDo caudaloso de sangre reparadora, a lo largo y a lo ancho; pues =E9ste era el sacrificio simb=F3lico de nuestro Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de David, para liberar a Israel al fin. Y los hebreos con sus familiares cre=EDan grandemente en la sangre del Cordero de Dios, pues dejaban a Mois=E9s salpicar la sangre del pacto eterno sobre sus puertas, para ser libres finalmente de sus captores egipcios y as=ED poder servirle al Dios de sus antepasados: al Dios de Abraham, al Dios de Isaac y al Dios de Jacobo, por ejemplo. Ya que, con la unci=F3n constante de =E9sta sangre del Cordero escogido de Dios, entonces no solamente sus enemigos serian destruidos, para que ya no les hagan m=E1s da=F1o, sino que tambi=E9n ninguna plaga del enemigo del m=E1s all=E1, como mentiras, maldiciones, enfermedades y muertes ya no habr=E1 m=E1s en ellos, para hacerles da=F1o o destruirlos para siempre, po= r ejemplo. Pues, es la sangre sant=EDsima de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, levantada sobre el dintel y los dos palos cruzados de Ad=E1n y Eva lo que destruye todos los males, maldiciones, problemas, conflictos, mentiras, calumnias, maldades, enfermedades y muertes, sino que tambi=E9n condena a Satan=E1s y a cada uno de sus =E1ngeles ca=EDdos, para siempre en la eternidad. Entonces es la sangre sant=EDsima del Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, la que no solamente libera a Israel de Egipto, y lo ayuda a cruzar el mar Rojo por tierra seca, sino que tambi=E9n se levanta posteriormente sobre lo alto de Israel para protegerlo de las mordeduras venenosas de las serpientes, para que no sean exterminados en el desierto. Es decir, tambi=E9n que la serpiente de bronce clavada horizontalmente al palo de Aar=F3n, y levantada sobre las cabezas de los hebreos, fue la que perdona a todo Israel y lo sana por completo delante de nuestro Padre celestial, para que no sea destruido por las culebras venenosas del desierto. Condicionalmente, para esto nuestro Padre celestial los libera de Egipto con la sangre de su Cordero salpicada sobre el dintel y los dos palos de sus puertas, con objeto de vencer la profundidad del mar Rojo, el desierto con sus culebras venenosas y as=ED salpicar la sangre del pacto eterno sobre el dintel y los dos palos cruzados de Ad=E1n y Eva. Ortodoxamente, =E9ste es el =FAnico servicio santo y honrado, por el cual nuestro Padre celestial escoge a Mois=E9s para liberar a Israel de Egipto y as=ED llevarlos a que le sirvan a =C9l y a su nombre muy santo sobre todo lo alto del dintel y los dos palos cruzados de Ad=E1n y Eva, sobre la cima santa de Jerusal=E9n, en Israel. Y fuera de =E9ste holocausto de sangre sant=EDsima y expiatoria, nuestro Padre celestial no puede ser servido ni honrado jam=E1s, en esta vida ni en la venidera tampoco, por ning=FAn =E1ngel del cielo ni por ning=FAn hombre, mujer, ni=F1o o ni=F1a de Israel y de las naciones de toda la tierra, en estos d=EDas y para la eternidad venidera. Pues, =E9ste es el verdadero servicio a nuestro Padre celestial y a su nombre sant=EDsimo en el cielo con sus =E1ngeles, arc=E1ngeles, serafines, querubines y dem=E1= s seres muy santos, el que honremos la sangre de su Hijo amado en nuestras vidas de cada d=EDa por toda la tierra, para fin de nuestros males, y el comienzo de una vida abundantemente gloriosa. Puesto que, nuestro Padre celestial les da y, juntamente, cumple los poderes y autoridades sobrenaturales que =C9l mismo deposita inicialmente en Abram, en el d=EDa que cree en la comida y en el vino que su Rey Melchisedec le sirve a =E9l y a sus hombres bajo la sombra de la puerta sangrienta de Salem, para que coman su =ABCena Santa=BB concluyentemente. Y como los poderes sobrenaturales de =E9sta sangre escogida del pacto eterno entre Dios y Abraham y sus reto=F1os (hebreos y gentiles), entonces no solamente bendec=EDa al dintel y los dos palos de cada puerta de los hebreos, sino que tambi=E9n su bendici=F3n y gracia, de una manera u otra, toca a los egipcios ampliamente para que ellos les den regalos. En la medida en que, despu=E9s de =E9sta noche terrible y de gran llanto para todos (los egipcios y hebreos tambi=E9n), especialmente cuando despertaron al d=EDa siguiente, entonces s=F3lo los egipcios se encuentran con tantos muertos de sus primog=E9nitos de hombres y animales que no pod=EDan creerlo, ni mucho menos contarlos, por su gran devastaci=F3n por todo el pa=EDs de Egipto. Realmente, nuestro Padre celestial castiga a todo Egipto, no porque no cree a sus grandes maravillas, se=F1ales y milagros, los cuales los realiza por las manos de Mois=E9s, para que el Fara=F3n y sus oficiales dejen ir libres a sus hijos e hijas, para que le sirvan a =C9l, tal como se lo promete inicialmente a su siervo Abraham. M=E1s bien, nuestro Padre celestial castiga grandemente a todo Egipto, de tal manera tan terrible, porque los dinteles y los dos palos de las puertas de sus casas no ten=EDan la sangre expiatoria salpicada sobre ellas, para que cuando el destructor pase, entonces vea la sangre y as=ED siga su camino por otro lugar, sin tocarlos jam=E1s. Porque s=ED los egipcios obedecen al llamado de Dios, de salpicar la sangre del pacto eterno sobre los dinteles y los dos palos de sus puertas de cada uno de sus hogares, entonces el destructor al ver la sangre justificadora obligadamente ten=EDa que seguir su camino de muerte por otro lugar, siempre lejos de la sangre del pacto eterno. Pero, desdichadamente para los egipcios, ellos no creen a la palabra de nuestro Padre celestial, ni menos a lo que le instruye personalmente a hacer a Mois=E9s, para que los primog=E9nitos de sus hogares no mueran jam=E1s, por ning=FAn pecado o raz=F3n alguna; verdaderamente, nuestro Padre celestial siempre desea el bien de Egipto, pero =FAnicamente con la sangre de su Rabinu. Y, entonces, nuestro Padre celestial les dice a los hebreos, despu=E9s de haber todos salpicado la sangre protectora de su Cordero escogido sobre los dinteles y los dos palos de sus puertas, de que ellos ahora les pod=EDan pedir alhajas de oro a los egipcios, para que se las regalen, sin escatimarles nada. As=ED nuestro Padre celestial logra que los hebreos despojen a los egipcios de sus grandes riquezas de oro que ten=EDan acumuladas en sus hogares, para llev=E1rselas con ellos al fin a la tierra prometida, para seguir untando el dintel y los dos palos de las puertas de sus hogares en toda la nueva tierra de todo Israel. Y esto seria, sin duda alguna, como en un rito eterno de jam=E1s dejarlo de hacer delante de su presencia santa de nuestro Padre celestial y de sus huestes angelicales, con el fin de siempre ahuyentar todo mal del enemigo, como problemas, conflictos, guerras, enfermedades y as=ED sucesivamente toda muerte de Satan=E1s y de sus =E1ngeles ca=EDdos, por ejemplo. Es decir, que nuestro Padre celestial por la obediencia de un s=F3lo hombre, Mois=E9s su siervo fiel, al sacrificar su Cordero y salpicar su sangre expiatoria sobre los dinteles de los dos palos de sus puertas, no s=F3lo los salva de su muerte segura en Egipto, sino que tambi=E9n los enriquece grandemente, para que le sirvan por siempre, adorando su nombre salvador. En otras palabras, ya sea en la antig=FCedad u hoy en d=EDa, por ejemplo, los hebreos son sumamente bendecidos e infinitamente ricos con la sangre del pacto eterno, no solamente salpicada sobre los dinteles de los dos palos de sus casas, sino tambi=E9n de los dinteles y los palos de sus corazones, para seguir sirvi=E9ndole a nuestro Dios con grandes riquezas inmensurables. Porque la sangre del pacto eterno no solamente borra o cubre de todo pecado a los hebreos, egipcios y en fin a todo el mundo, sino que tambi=E9n los limpia maravillosamente con su Esp=EDritu Santo para enriquecer sus corazones, sus mentes, sus cuerpos, sus almas y sus vidas de cada d=EDa por toda la tierra, para gloria de su nombre sant=EDsimo. Adem=E1s, =E9stas son grandes riquezas del cielo y de la tierr= a tambi=E9n, de las cuales no se pueden comprar ni adquirir jam=E1s con todo el dinero de la tierra y sus minas de oro y de piedras preciosas, sino solamente con la sangre derramada de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, para que Satan=E1s y sus =E1ngeles ca=EDdos huy= an siempre. Y, hoy en d=EDa, =E9sta es nuestra gran bendici=F3n celestial con cada uno de nosotros en toda la tierra, en nuestros millares, ya sea sobre el Nilo, sobre los dinteles y los dos palos de las puertas de nuestras casas o de nuestros corazones, pero siempre con la sangre bendita del pacto eterno entre nuestro Padre celestial y Abraham. Visto que, es la sangre bendita y expiatoria del Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, la que no solamente cubre nuestra sangre pecadora y sus muchas imperfecciones, llenas de mentiras, maldiciones, calumnias, enfermedades y hasta de muertes terribles, sino que tambi=E9n nos hace grandemente ricos, tan ricos como =E9l mismo, su Hijo amado y su Esp=EDritu Santo, por ejemplo. Pues, en la sangre de nuestro Salvador Jesucristo est=E1 la vida santa y sumamente gloriosa dada a cada uno de nosotros, desde mucho antes de la fundaci=F3n del mundo, digna de entrar a La Nueva Jerusal=E9n santa y gloriosa del cielo, para seguir amando y honrando a nuestro Padre celestial en la eternidad, por los siglos de los siglos. De otra manera, no podemos jam=E1s obtener nada de nada de nuestro Padre celestial, de su Hijo amado, de su Esp=EDritu Santo ni de ninguna de sus cosas creadas en los cielos y en toda la tierra, como frutos de los =E1ngeles, arc=E1ngeles, serafines, querubines, =E1rboles, aves, animales y peses de los r=EDos y de los mares, por ejemplo. Inicialmente, nuestro Padre celestial nos entrega tambi=E9n la protecci=F3n de sus =E1ngeles y as=ED tambi=E9n de los frutos de los =E1rbo= les y animales de la tierra y de los mares con sus alturas, para servicio constante de su nombre sant=EDsimo, viviendo ya en nuestros corazones, en esta vida y en la venidera, y todo =A1gracias a la sangre reparadora de Jesucristo! Por eso, debemos de adorar a nuestro Padre celestial por la sangre gloriosa, la cual est=E1 repleta de vida, salud y de bendiciones sin fin, en esta vida y en la venidera, para servirle a =C9l de la manera que =C9l quiere y no nosotros, y esto es siempre por medio de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, =A1nuestro Salvador Jesucristo! Porque fue por los poderes sobrenaturales de =E9sta sangre sant=EDsima, salpicada sobre los dinteles y los dos palos de las puertas de las casas hebreas, por la cual pudieron al fin escapar su cautividad de labores forzadas por muchos a=F1os en Egipto, para volver a renacer a una nueva vida sin fin en la tierra prometida, en la Nueva Jerusal=E9n celestial. De otra manera, sin el Nilo convertido en r=EDo de sangre expiatoria, para subyugar a todas las fuerzas del mal en Egipto y, adem=E1s, sin la unci=F3n suprema de la misma sangre del Cordero sacrificado sobre los hogares hebreos, entonces Israel estuviera ya muerto, o cautivo a=FAn en Egipto, sufriendo a Satan=E1s, sin poder jam=E1s escapar sus males de cada d=EDa. Por eso, le damos gracias grandemente a cada hora a nuestro Padre celestial, porque los hebreos obedecieron a Mois=E9s con la sangre del Cordero degollado en sus manos, para untarla abundantemente sobre sus casas y as=ED honrar al fin el pacto eterno entre Dios y Abram, por toda la tierra y para miles de generaciones venideras, del m=E1s all=E1. Porque la sangre del Cordero escogido, en s=ED, no solamente es para el dintel y los dos palos de las puertas de las casas hebreas, sino que tambi=E9n es realmente para la casa eterna de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de las naciones, comenzando con Israel por toda la tierra y en la Nueva Jerusal=E9n santa y gloriosa del cielo. As=ED es, la sangre salpicada del Cordero degollado en las manos de Mois=E9s, en verdad, es la nueva casa bendita de todos nosotros, en nuestros millares, en todos los lugares de la tierra, comenzando con las casas de los hebreos en Egipto, por ejemplo, para escapar por siempre del poder del pecado y de Satan=E1s. Por eso, cada uno de nosotros est=E1 llamado por nuestro Padre celestial inicialmente a creer en la gran obra sobrenatural de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, para comer y beber por siempre de su pan sin levadura y de su vino de vida eterna, para que de nuestros interiores viertan r=EDos de agua viva para la eternidad. Pues para esto nuestro Padre celestial, despu=E9s de lavarlos de sus pecados por la sangre de su Cordero escogido, entonces les enriquece grandemente con el oro de Egipto, para llevarlos por tierra seca del mar Rojo al otro lado, en donde est=E1 el Sina=ED, su roca eterna de agua viva. A plena luz del d=EDa, nuestro Padre celestial hace que el mar Rojo se abriera con el toque del palo de Mois=E9s, para que mostrara su camino santo en su fondo seco y as=ED los hebreos con sus animales crucen al fin con dos paredes largas y altas de agua hacia la libertad eterna, comprada con precio de sangre expiatoria. Adem=E1s, nuestro Padre celestial los hace caminar el mar Rojo con sus paredes de aguas gigantes a sus dos lados, para que toda esa abundancia de agua se quedara =ABclavada en sus corazones=BB, porque de toda =E9sta gran cantidad de agua viva les iba a dar de ver al pie del Sina=ED, en donde su libertad empieza originalmente con Mois=E9s. En otras palabras, nuestro Padre celestial les da de beber, a fin de cuentas, del agua viva de su roca eterna, de la misma agua viva que Mois=E9s bebe inicialmente, para empezar sobre todo lo alto del monte Sina=ED, con su Rabinu Yeshua jaMash=EDax brillando: =A1la liberaci=F3n eterna de su cautividad egipcia y mundial! Es decir, tambi=E9n que nuestro Padre celestial, as=ED como hace que Mois=E9s se acercase al monte Sina=ED para beber inicialmente de su agua viva que emana de la barriga herida de su roca eterna para perd=F3n, salud, poder, bendici=F3n, protecci=F3n y para salvaci=F3n eterna con sus muchas bendiciones sin fin, entonces los hebreos ten=EDan que hacer lo mismo delante de =C9l. Y esto es, sin duda alguna, beber abundantemente de su agua viva, como Mois=E9s ya lo hab=EDa hecho previamente sin objetar, para entonces seguir por su camino trazado divinamente por el desierto por su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, para finalmente entrar a la tierra prometida y servirle a su Dios, como s=F3lo =C9l requiere de ellos a cada hora. Puesto que, el servicio central, n=FAcleo, ideal a nuestro Padre celestial de cada hebreo hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a se encuentra ya sobre el dintel y los dos palos salpicados con la sangre de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de David, para que sus pecados les sean borrados y sus nombres inscritos en el libro de la vida eterna. Pues, es =E9sta misma salvaci=F3n gloriosa y fruct=EDfera, dada por nuestro Padre celestial para cada una de las familias de las naciones de toda la tierra, sin hacer excepci=F3n alguna de ninguna persona jam=E1s, para que sus pecados les sean perdonados y sus nombres inscritos en el libro de la vida eterna tambi=E9n, eternamente y para siempre. Entonces era necesario primero que cada hebreo y cada hebrea tambi=E9n bebiese, sin demora, del agua viva que emana abundantemente de la barriga herida de la roca eterna, para que entonces las naciones posteriormente beban de ella en su d=EDa, para gloria y honra infinita del nombre muy santo de nuestro Padre celestial y de su Hijo amado, =A1nuestro Salvador Jesucristo! Pero antes que los hebreos lleguen al pie del monte Sina=ED con los suyos, entonces nuestro Padre celestial los obliga a caminar por todos lados del desierto, en busca incansable por agua, como las almas perdidas en el vasto infierno, por ejemplo; y al fin llegaron a Refidim, en donde tampoco hab=EDa agua para beber ellos y sus animales. Aqu=ED nuestro Padre celestial le dice a Mois=E9s que con su palo golpee la barriga de la roca eterna, como golpe=F3 previamente el Nilo para que se convirtiera en un r=EDo caudaloso de sangre redentora, para subyugar a todos los poderes malvados de Satan=E1s y as=ED liberarlos al fin de su cautiverio egipcio. Inesperadamente, Mois=E9s golpea m=E1s de lo debido a su roca eterna del Sina=ED, lo cual le duele mucho a nuestro Padre celestial que Mois=E9s lo haya hecho as=ED, cuando tan s=F3lo deb=EDa golpe= ar la barriga de su roca una sola vez, para que vierta agua viva para todo Israel sediento y para sus animales tambi=E9n. Ahora, como Mois=E9s golpea la roca eterna m=E1s de la cuenta, entonces esto significar=EDa que su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de David, iba a sufrir m=E1s golpes de lo debido en las manos de los hebreos y de los gentiles tambi=E9n, sobre lo alto del monte de santo de Jerusal=E9n, en Israel, para muerte eterna del pecado. Originalmente, nuestro Padre celestial no desea ver a su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, sufrir m=E1s de la cuenta en las manos de sus enemigos, gentiles y hebreos, en el momento de salpicar su sangre expiatoria sobre el dintel y los dos palos cruzados de la ciudad santa, la Jerusal=E9n escogida, en Israel, para fin de todo mal del enemigo. Entonces por =E9ste pecado, por no haber honrado a su Hijo amado ante Israel, al golpear su roca eterna m=E1s de la cuenta, pues nuestro Padre celestial no quiso perdonarlo, sino hasta llegar a la puerta de la tierra prometida, y no dej=E1ndolo entrar en ella con los hijos de Israel, sino que lo deja verla tan s=F3lo desde lejos. Empero, en aquel d=EDa nuestro Padre celestial, a pesar de que Mois=E9s golpea m=E1s de la cuenta a su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, entonces deja que su roca derrame un gran r=EDo caudaloso de agua viva, para que no solamente los israelitas sedientos con sus animales beban, sino tambi=E9n para convertir a el desierto en un gran para=EDso vivo. Puesto que, toda vida del desierto y de la humanidad entera est=E1 escondida en el agua viva de la roca eterna de nuestro Se=F1or Jesucristo sobre el monte Sina=ED, para no solamente convertir la tierra y hasta su mismo infierno en para=EDsos terrenales, sino tambi=E9n que puede llenar de vida y de salud sin fin a cada planeta del vasto universo. Porque la tierra est=E1 rodeada de planetas infiernos, donde la vida es totalmente imposible; pues, por m=E1s que el hombre busque vida en la inmensidad del universo no la encontrara jam=E1s, s=ED Dios mismo no se lo permite primero; porque los planetas con sus estrellas son infiernos extremos para que toda vida subsista, asimismo como el centro infernal de la tierra. Adem=E1s, la vida de todos estos planetas infiernos, cercanos y lejanos, est=E1 tambi=E9n en la misma roca eterna de nuestro Padre celestial y de su Esp=EDritu Santo, su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, dado que es =C9l quien le da inicialmente libertad y vida a Israel, as=ED pues tambi=E9n a la tierra y sus desiertos por doquier, muy probablemente. En verdad, cuando nuestro Padre celestial hace que los hebreos caminen por todos lados del desierto, en busca de agua sin encontrarla jam=E1s, entonces los hace caminar como almas perdidas en el infierno o los planetas, por ejemplo, infinitamente sedientos por beber del agua viva de la barriga herida de la roca eterna, su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, =A1nuestro Salvador Jesucristo! Con esto nuestro Padre celestial les quer=EDa hacer entender a los hebreos con todos y cada uno, que =E9l no solamente puede hacer que la barriga herida de su roca eterna brote en r=EDos de agua viva, para que ellos beban y el desierto se vuelva un para=EDso lleno de vida, sino que tambi=E9n puede hacer lo mismo en el infierno. Porque el desierto es un infierno, igual que el coraz=F3n infernal y violento de la tierra, en donde las almas perdidas esperan su juicio final de nuestro Padre celestial y de su Cordero escogido, en el cual =C9l puede muy bien hacer que su roca eterna se vuelva en r=EDos de agua viva para calmar la sed de las naciones perdidas. Ahora, =BFcu=E1ndo nuestro Padre celestial lo va hacer as=ED en el infierno= , es decir, si realmente piensa hacerlo as=ED despu=E9s del cumplimiento de todo juicio celestial y terrenal? En verdad no lo sabemos. La Escritura no lo manifiesta as=ED a=FAn, en ninguna de sus l=EDneas antiguas o nuevas. O, s=ED ya lo hizo en el d=EDa que nuestro Se=F1or Jesucristo desciende al infierno, para resucitar en el tercer d=EDa, predicando con sus dos testigos fieles a las almas perdidas de su gran salvaci=F3n alcanzada sobre el dintel y los dos palos cruzados de la puerta sangrienta de Jerusal=E9n, en Israel, tampoco lo sabemos. Pero si sabemos que nuestro Padre celestial es un Dios Todopoderoso y grande en misericordia y verdad para con todas sus criaturas, por lo tanto, para =E9l no hay nada imposible en la tierra del desierto ni menos en su infierno, para volverle a dar vida y en abundancia tambi=E9n por todos lados. Pues, qui=E9n sabe si no s=F3lo nuestro Padre celestial, s=ED para esto crea el infierno para llenarlo de todos los que no lo aman a =E9l, por medio de la sangre expiatoria e invocaci=F3n del nombre sant=EDsimo de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, para posteriormente manifestar su gran favor y misericordia, d=E1ndoles de beber al fin su agua viva. Ahora, si los hebreos entendieron =E9sta gran verdad en aquellos d=EDas, no lo sabemos: pero lo que s=ED sabemos es que nuestro Padre celestial no solamente les da de beber y hasta sus animales tambi=E9n, dej=E1ndolos nadar en sus aguas por un rato para refrescarse, sino que tambi=E9n deja que el agua corra por doquier del desierto, perdi=E9ndose en sus horizontes. Como el agua viva corr=EDa por todos lados del desierto, entonces las arenas se volv=EDan f=E9rtiles cada d=EDa, llen=E1ndolo todo d= e vida para los hebreos y para las naciones alrededor tambi=E9n, pero si tan s=F3lo los hebreos hubiesen seguido creyendo a nuestro Padre celestial y a su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Jesucristo, as=ED como Mois=E9s cree inicialmente en =E9l sobre el Sina=ED. Porque la verdad es que nuestro Padre celestial es Todopoderoso siempre con los que creen y aman grandemente en sus corazones a su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, para que entonces maravillas, milagros y grandes se=F1ales prodigiosas se manifiesten en los cielos y por toda la tierra, para bien eterno de muchos, en estos d=EDas y para siempre. Adem=E1s, nuestro Padre celestial hace todo esto por los hebreos, porque no solamente desea convertir el desierto en una gran Jerusal=E9n santa y gloriosa, como la del cielo, en donde sus =E1ngeles y sus muy amados antiguos beben y comen a cada hora del fruto del =E1rbol de la vida, nuestro Se=F1or Jesucristo, sino tambi=E9= n para exaltar su nombre sant=EDsimo grandemente. Porque es necesario que su nombre muy santo sea grandemente exaltado en el coraz=F3n de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de todas las naciones, comenzando con Israel mismo, por ejemplo, para as=ED alcanzar a=FAn mayores glorias, honras y santidades jam=E1s alcanzadas ni aun as=ED por sus santos =E1ngeles, arc=E1ngeles, serafines, querubines y dem=E1s seres muy santos del reino sempiterno. Pues, para esto nuestro Padre celestial libera inicialmente a Israel de su cautividad egipcia, para alcanzar nuevas glorias, honras y santidades jam=E1s tocadas por nadie a=FAn, y esto seria exaltando grandemente las glorias infinitas del nombre bendito y salvador de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, en sus vidas y en las dem=E1s naciones de toda la tierra, tambi=E9n. Por ello, nuestro Padre celestial ten=EDa que hacer que los hijos de los hebreos entrasen gloriosamente a la tierra prometida primeramente, para que naciese en su d=EDa del vientre virgen de la hija de David, como el dador de la vida eterna, para que viva y cumpla grandemente el Esp=EDritu Santo de los Diez Mandamientos. Porque =E9ste Esp=EDritu Santo d= e los mandamientos no lo pod=EDa honrar ni menos cumplir nadie en todo Israel, comenzando con Mois=E9s que lo hab=EDa recibido personalmente de nuestro Padre celestial sobre todo lo alto del Sina=ED, para entreg=E1rselo a Israel en su d=EDa y a las naciones posteriormente. Porque nuestro Padre celestial les entrega el Esp=EDritu Santo de los mandamientos grandemente, al beber de la barriga herida de la roca eterna, nuestro Salvador Jesucristo, para que m=E1s adelante la reciban escrita, no para verla y guardarla, sino para cumplirla grandemente y s=F3lo en su d=EDa se=F1alado por =C9l mismo, sobre todo lo alto del monte santo de Jerusal=E9n, en Israel. Adem=E1s, cuando nuestro Padre celestial le entrega a Mois=E9s las dos tablas de la Ley, entonces no solamente les entrega la vida gloriosa e infinitamente llena de milagros de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, sino que tambi=E9n les entrega sin escatimar la vida de cada uno de nosotros mismos, empezando con la misma vida salvaguardada de Ad=E1n y Eva. Entonces cuando nuestro Padre celestial le permite a Mois=E9s golpear la barriga de su roca eterna al pie del monte Sina=ED, no solamente su Hijo amado vierte agua viva para los sedientos hebreos y sus animales, sino que tambi=E9n los llena del Esp=EDritu de la vida gloriosa e infinitamente santa de sus mandamientos, su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, =A1nuestro Salvador Jesucristo! Y s=F3lo con =E9sta satisfacci=F3n del agua viva en su Esp=EDritu Santo de salud eterna, entonces Mois=E9s pod=EDa no solamente recibir de las manos de nuestro Padre celestial la nueva vida gloriosa y sumamente santa, escrita por su dedo sobre las tablas de los mandamientos, sino que tambi=E9n les da el poder glorioso para leerla, creerla y honrarla por siempre. Es decir, que nuestro Padre celestial al pie del Sina=ED, al beber los hebreos del agua viva que vert=EDa de la barriga herida de la roca, entonces los llena del Esp=EDritu Santo de sus mandamientos, para que cuando vean frente a frente a su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, pues crean en =E9l grandemente en sus corazones a buena hora. Dado que, para ver y creer en el Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, entonces uno tiene que estar bendecido grandemente por el Esp=EDritu Santo de los mandamientos, su palabra sant=EDsima y llena de bendiciones sin fin, para que posteriormente s=F3lo amor, respeto y gracias emana de nuestros interiores hacia nuestro Padre celestial, por revelarnos tan gran salvaci=F3n infinita. Por ello, nuestro Padre celestial los lleva al epicentro del desierto, caminando d=EDa y noche por todos lados y hasta que llegaron al lugar en donde volvieron a ofender a nuestro Padre celestial y a su siervo Mois=E9s, que serpientes venenosas comenzaron a brotar de la tierra, en sus millares, para morderlos y as=ED terminar con ellos. Aqu=ED nuestro Padre celestial les manifiesta a los hebreos de todos los tiempos, de que s=ED ellos no creen en =E9l, por medio de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, entonces no van a estar protegidos de todo mal del enemigo, sino que siempre ser=E1n atacados, por donde ellos menos lo esperan. Porque no solamente el desierto se convertir=E1 en cada uno de sus granos de arena en culebras venenosas para castigarlos, por causa de la ira de nuestro Padre celestial, de ver que su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, no es levantado adecuadamente en sus corazones, para perd=F3n, salud y bendiciones sin fin, sino que toda la tierra igualmente para desdicha. Porque no hay nada en el cielo, en la tierra, ni a=FAn entre las llamas del infierno, que pueda realmente encender la ira de nuestro Padre celestial instant=E1neamente, como cuando s=F3lo ve que su Hijo amado, nuestro Jesucristo, no es elevado, honrado, respetado debidamente en los corazones de todos los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as del mundo entero, empezando por Israel. Por esta raz=F3n, nuestro Padre celestial hace que su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, se levante sobre los hebreos mordidos por las culebras venenosas en medio del desierto, como en medio del infierno, d=F3nde el gusano no muere ni se cansa jam=E1s de morder y comer del alma perdida del hombre, para que al fin vuelvan a vivir. Adem=E1s, nuestro Padre celestial hace estas misericordias por los hebreos, a=FAn cuando eran mordidos y muertos por las culebras venenosas para ense=F1arles, a fin de cuentas, de que sus vidas dependen de como le sirven a =E9l, como su Dios y Fundador de sus vidas, por medio su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, =A1nuestro Se=F1or Jesucristo! Porque s=F3lo en su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, est=E1 su perd=F3n, salud, bendici=F3n y salvaci=F3n; pues para esto nuestro Padre celestial hace que Mois=E9s fundiese primero una culebra de bronce venenosa, como de las que brotaban de entre la arena para morder a los hebreos, para finalmente perdonarlos y sanarlos de sus males al instante y para siempre. Y, adem=E1s, nuestro Padre celestial le ordena a Mois=E9s que la clavara sobre el palo de Aar=F3n, levant=E1ndola sobre todos los hebreos, para que todo aquel que la viera entonces sus pecados les sea perdonado, para que sus cuerpos sanasen de las mordeduras venenosas de las serpientes y as=ED sigan viviendo para =C9l y para servicio de su nombre muy santo. Es decir, que no solamente la culebra venenosa clavada al palo de Aar=F3n, levantada sobre todo lo alto de las cabezas de los hebreos, nuestro Padre celestial perdona sus pecados y rebeliones hacia =C9l y su siervo Mois=E9s, sino que tambi=E9n sana grandemente muchos de sus males que estaban sufriendo por culpa de sus constantes rebeliones. Adem=E1s, nuestro Padre celestial perdona a los hebreos pecadores y rebeldes hacia =C9l y su voluntad santa por todo el desierto, y todo fue al instante: Porque cuando =E9l ve la serpiente de bronce clavada al palo de Aar=F3n, entonces se acuerda de la manera en que su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de David, iba a morir por ellos posteriormente. Es decir, como su Hijo amado iba a ser golpeado y clavado a los =E1rboles secos y sin vida de Ad=E1n y Eva sobre el monte santo de Jerusal=E9n, para fin del pecado y el comienzo de una nueva vida gloriosa y eterna en la tierra, como la de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, para vivirla por siempre para la eternidad. Y =E9sta vida eterna consiste, en que el que ve a su Hijo amado, nuestro Salvador Jesucristo, crucificado, sangrando sobre el dintel y los dos palos de la puerta sangrienta en las afueras de Jerusal=E9n, y as=ED cree en =E9l y en su gran obra salvadora, para bendici=F3n en la tierra y en el para=EDso, entonces vive su alma milagrosamente, para siempre. Adem=E1s, nuestro Padre celestial ordena a Mois=E9s que fundiese una serpiente de bronce y la clavase sobre lo alto del palo de Aar=F3n, porque =E9l no solamente ten=EDa que redimir a los hebreos que eran mordidos por las serpientes venenosas, sino que tambi=E9n ten=EDa que vencer a la serpiente eternamente en el desierto, como en el mismo infierno, por ejemplo. Aqu=ED hay poder sobrenatural para todos, sean gentiles o hebreos, para convertir desiertos y a=FAn tierras prometidas para naciones en para=EDsos gloriosos, llenos de =E1ngeles y bendiciones eternas, como la misma Jerusal=E9n santa y gloriosa del cielo; aqu=ED los poderes del pecado mueren, por tanto, todo problema, dificultad, enfermedad y hasta imposibles y muertes desaparecen para no volver jam=E1s a nuestras vidas. Adem=E1s, estas serpientes venenosas sal=EDan por doquier de entre la arena del desierto, llenas de la ira de Dios, para castigar a los hebreos de sus muchos pecados y rebeliones y as=ED dejarlos postrados en el desierto, para siempre, y sin que jam=E1s vean la tierra prometida, prometida inicialmente por Dios a sus antepasados, Abraham, Isaac y Jacobo, sin duda. Por lo tanto, el desierto ya no era el desierto de antes en los ojos de Mois=E9s y de los hebreos, sino un vasto infierno de culebras venenosas por doquier, en sus millares, para terminar con la vida de cada uno de ellos, en quiz=E1s unos tres d=EDas al menos, pero sin jam=E1s tocar a Mois=E9s y a los suyos. Visto que, la ira de nuestro Padre celestial se hab=EDa encendido sin parar jam=E1s en contra de los hebreos, y m=E1s no en contra de Mois=E9s y su familia; por lo tanto, mientras las culebras venenosas se mov=EDan por todos lados, en sus millares, para morder a los hebreos, pero jam=E1s se acercaron para nada a los siervos de Dios. Ahora, nuestro Padre celestial les provee perd=F3n, bendici=F3n y salvaci=F3n de una muert= e segura en el desierto con la culebra venenosa fundida en bronce y clavada horizontalmente sobre el palo de Aar=F3n, formando as=ED el crucifijo de su salvaci=F3n: porque la humanidad entera empieza as=ED en el cielo, en el d=EDa que Eva sale de la quinta costilla de Ad=E1n. Adem=E1s, la cruz se forma primero en el para=EDso, en el d=EDa de la creaci=F3n de Eva de la quinta costilla de Ad=E1n, porque nuestro Padre celestial puso a Ad=E1n a dormir profundamente, y no acostado sino parado. Porque cuando nuestro Padre celestial hace que Ad=E1n cayera en un sue=F1o profundo, no lo acuesta sobre una cama o sobre cualquier otra cosa horizontal, sino que lo deja parado de la misma manera que sale de la tierra, en el d=EDa de su creaci=F3n en sus manos santas, por ejemplo. Pero jam=E1s hace as=ED con Eva, porque la quinta costilla de Ad=E1n est=E1 localizada horizontalmente en su caja de cuerpo (el t=F3rax), por lo tanto, cuando nuestro Padre celestial forma Eva de la quinta costilla de Ad=E1n, entonces ella s=ED toma la posici=F3n horizontal naturalmente, formando as=ED la cruz eterna del comienzo de la reproducci=F3n de toda vida humana. Y fue as=ED como nuestro Padre celestial crea a la primera pareja de la humanidad entera, con Ad=E1n y con sus pies fijos sobre la tierra santa del reino angelical, porque =E9l sale directamente del hueco de la tierra en el d=EDa de su creaci=F3n conforme a su imagen celestial, para ser var=F3n de Dios, eternamente y para siempre. Adem=E1s, Eva acostada en su forma horizontal de la quinta costilla de Ad=E1n, porque de ah=ED ella sale para ser creada por las manos santas de nuestro Padre celestial y as=ED sea por siempre la esposa de Ad=E1n, y la primera madre de la humanidad entera. As=ED pues, se forma la cruz en el para=EDso por vez primera, para formar a la primera familia de la humanidad entera, delante de la presencia santa de nuestro Padre celestial, de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax (nuestro Se=F1or Jesucristo), de su Esp=EDritu Santo y de sus millares de huestes angelicales. Por eso, para que el perd=F3n y la regeneraci=F3n de la humanidad entera empiece ya, entonces nuestro Padre celestial le entrega primero p=FAblicamente su cruz a Israel, para no solamente perdonar sus pecados y sus enfermedades mortales, sino tambi=E9n para vencer la vida pecadora de Satan=E1s sobre todas las naciones, d=E1ndole as=ED una puerta abierta para entrar a la vida eterna. As=ED pues, nuestro Padre celestial, a fin de cuentas, acaba con los poderes terribles que la serpiente antigua deposita inicialmente en la sangre y en la vida de cada ser humano, empezando con Ad=E1n y Eva en el para=EDso, para que entonces el coraz=F3n de todo hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a pueda recibir tempranamente a su salvador personal =A1nuestro Se=F1or Jesucristo! Entonces despu=E9s de nuestro Padre celestial derrotar finalmente a la serpiente en el epicentro del desierto, con el s=EDmbolo prof=E9tico de su Hijo amado clavado al palo de Aar=F3n, para perdonarlos del pecado y sanarlos de las mordidas de las serpientes venenosas, pues pod=EDa ahora muy bien llevarlos a la tierra prometida, sin la mancha de la serpiente en sus vidas. Adem=E1s, nuestro Padre celestial tuvo que derrotar a las mentiras y maldades terribles de la serpiente del para=EDso en el epicentro del desierto, porque el desierto se asemeja al infierno con sus mentiras, decepciones, maldades, calumnias, enfermedades, muertes y dem=E1s que salen de ella a=FAn, para afligir a la humanidad entera, as=ED como las serpientes venenosas para atacar, matar y destruir. Y despu=E9s de tan gran victoria sobre la serpiente antigua y sus mentiras terribles en contra de nuestro Padre celestial y de su =E1rbol de la vida, el Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, entonces Israel puede a la postre entrar a la tierra prometida victoriosamente e infinitamente limpio y libre sobre todo mal de la serpiente del para=EDso. Porque en la tierra prometida, el Rabinu Yeshua jaMash=EDax, el Hijo de David, nacer=EDa del vientre virgen de la hija de David, como el Hijo de Dios, el salvador de Israel y de la humanidad entera, para cumplir con el Esp=EDritu Santo de los Diez Mandamientos para fin del pecado, y la resurrecci=F3n de una nueva vida eterna para todos. Por ello, s=F3lo el Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, nace en el mundo =93libre del pecado de Satan=E1s y de la serpiente del para=EDso=94, para cumplir y exaltar grandemente el Esp=EDritu Santo de los mandamientos, no s=F3lo en Israel sino tambi=E9n en la vida de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de cada una de las naciones de la tierra. Y, entonces, en su d=EDa nuestro Se=F1or Jesucristo fue golpeado por la vara de Aar=F3n y m=E1s de la cuenta tambi=E9n, en las manos de los gentiles, crucificado sobre el dintel y los dos palos secos de Ad=E1n y Eva, para salpicar su sangre protectora, reparadora, sanadora y sobre todo salvadora para cada casa de Israel y de las naciones tambi=E9n. Para que de esta manera, cuando el =E1ngel de la muerte pase por cualquier casa a cualquier hora, entonces vea la sangre salpicada sobre el dintel y los dos palos de la puerta, y siga su camino por otro lugar, siempre lejos de la sangre protectora, reparadora, justificadora y sanadora del Rabinu Yeshua jaMash=EDax, =A1nuestro Se=F1or Jesucristo! Porque la verdad es tambi=E9n que cuando nuestro Se=F1or Jesucristo salpica su sangre santa sobre el dintel y los dos palos de la puerta sangrienta de Jerusal=E9n, entonces tambi=E9n lo hace por cada casa de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de las naciones que creen infinitamente, empezando por Israel disperso, para que Satan=E1s con sus males se mantenga lejos siempre. Por eso, hoy en d=EDa, s=ED deseas ser libre de todos los males terribles de las mentiras crueles de los enemigos de Dios y de su Cordero escogido, el Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, entonces tienes que creer en su sangre expiatoria, salpicada sobre el dintel y los dos palos de tu coraz=F3n y de tu casa tambi=E9n. Porque =E9st= a es la entrada salpicada con sangre justificadora para perd=F3n y para vida eterna, de parte de nuestro Padre celestial y del Esp=EDritu Santo de sus mandamientos, por cierto, infinitamente cumplidos en =E9sta misma sangre sant=EDsima y sumamente todopoderosa, para sanar, enriquecer, y bendecir tu vida grandemente, en estos d=EDas y para siempre en la eternidad venidera. Por cuanto, desde el d=EDa que el soldado Romano introduce su lanza en el costado de la quinta costilla del Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, mientras cuelga del dintel y de los dos palos de la puerta sangrienta de Jerusal=E9n, para ver si ya muri=F3, entonces brota agua y sangre de su t=F3rax, para vida eterna de todos. Aqu=ED nuestro Padre celestial, de la quinta costilla del Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, entonces crea a su Iglesia santa y su evangelio glorioso para todas las naciones eternas de toda la tierra, para que alcancen por siempre nuevas glorias y honras para su nombre muy santo. Por eso, =E9ste es el agua viva que nuestro Padre celestial no solamente hace brotar en su d=EDa de la barriga herida de su roca eterna del monte Sina=ED, cuando Mois=E9s la golpea m=E1s de lo debido con su palo, para que los hebreos sedientos y as=ED tambi=E9n sus animales beban hasta satisfacer sus sed, sino que nace su Iglesia eterna. Perpetuamente, desde el d=EDa que el soldado introduce su lanza en el t=F3rax del Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Salvador Jesucristo, entonces su cuerpo santo sigue d=E1ndonos a todos, los que creemos en nuestros corazones y confesamos su nombre muy santo con nuestros labios, =E9sta misma agua viva, para limpiarnos y protegernos de todo mal del enemigo para vivir la vida eterna infinitamente. Pues fue por =E9sta sangre expiatoria que no solamente el Nilo se convierte en r=EDo de sangre para escapar el cautiverio, adem=E1s, luego es untada sobre los dinteles y los dos palos de las puertas de las casas hebreas, para salir finalmente de Egipto para levantar a nuestro Se=F1or Jesucristo, sobre lo alto del monte santo de Jerusal=E9n, en Israel. Porque =E9ste es el servicio al nombre santo de nuestro Padre celestial, por el cual salieron de Egipto, por los poderes sobrenaturales de la sangre expiatoria de su Rabinu Yeshua jaMash=EDax, nuestro Se=F1or Jesucristo, para que no s=F3lo Israel le sirva sino tambi=E9n las multitudes de naciones de toda la tierra, para perd=F3n, salud y salvaci=F3n sin fin en la eternidad. Y sin =E9ste servicio supremo de nuestro Se=F1or Jesucristo de su sangre limpiadora salpicada sobre el dintel y los dos palos de la puerta sangrienta de Jerusal=E9n, para satisfacer toda verdad, Ley y justicia infinita en el coraz=F3n de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a, entonces nadie le pude servir justamente a nuestro Padre celestial en estos d=EDas y para siempre. En estos d=EDas, nuestro Padre celestial nos ama grandemente, como siempre, y s=F3lo desea amor, salud, bendiciones sin fin y vida eterna para cada uno de nosotros, pero s=F3lo con la sangre sant=EDsima de su Hijo amado, salpicada en el dintel y los dos palos de las puertas de nuestros hogares y de nuestros corazones, para bendecirnos grandemente a cada hora. El amor (Esp=EDritu Santo) de nuestro Padre celestial y de su Jesucristo es contigo. =A1Cultura y paz para todos, hoy y siempre! D=EDgale al Se=F1or, nuestro Padre celestial, de todo coraz=F3n, en el nombre del Se=F1or Jesucristo: Nuestras almas te aman, Se=F1or. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, tambi=E9n, para siempre, Padre celestial, en el nombre de tu Hijo amado, nuestro Se=F1or Jesucristo. LAS MALDICIONES BIBLICAS, para los que obran maldad d=EDa y noche, (Deuteronomio 27: 15-26): =93=91=A1Maldito el hombre que haga un =EDdolo tallado o una imagen de fundici=F3n, obra de mano de tallador (lo cual es transgresi=F3n a la Ley perfecta de nuestro Padre celestial), y la tenga en un lugar secreto!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que le reste importancia a su padre o a su madre!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que cambie de lugar los limites de propiedad de su pr=F3jimo!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que desvi=E9 al ciego de su camino!=92 Y todo el puebl= o dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que falsee el derecho del extranjero, del hu=E9rfano y= de la viuda!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque descubre la desnudes de su padre!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!= =92 =93=91=A1Maldito el que tenga contacto sexual con cualquier animal!=92 Y t= odo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que se acueste con su suegra!=92 Y todo el pueblo dir= =E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que a escondidas y a traici=F3n hiera de muerte a su semejante, sin causa alguna!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que acepte soborno para matar a un inocente, sin causa alguna!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am=E9n!=92 =93=91=A1Maldito el que no cumpla las palabras de esta ley, poni=E9ndolas = por obra en su diario vivir en la tierra!=92 Y todo el pueblo dir=E1: =91=A1Am= =E9n!=92 LOS =CDDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS Es por eso que los =EDdolos han sido desde siempre: un tropiezo a la verdad y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la voluntad perfecta del Padre celestial y de su Esp=EDritu Eterno. Pero todo esto tiene un fin en tu vida, en =E9sta misma hora crucial de tu vida. Has de pensar quiz=E1 que el fin de todos los males de los =EDdolos termine, cuando llegues al fin de tus d=EDas. Pero esto no es verdad. Los =EDdolos con sus esp=EDritus inmundos te seguir=E1n atormentando d=EDa y noche entre las llamas ardientes del fuego del infierno, por haber desobedecido a la Ley viviente de Dios. En verdad, el fin de todos estos males est=E1 aqu=ED contigo, en el d=EDa de hoy. Y =E9ste es el Se=F1or Jesucristo. Cree= en =C9l, en esp=EDritu y en verdad. Usando siempre tu fe en =C9l, escaparas lo= s males, enfermedades y los tormentos eternos de la presencia terrible de los =EDdolos y de sus huestes de esp=EDritus infernales en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos tambi=E9n, para la eternidad del nuevo reino de Dios. Porque en el reino de Dios su Ley santa es de d=EDa en d=EDa honrada y exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus =E1ngeles santos. Y t=FA con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada hermana, has sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada palabra, cada oraci=F3n, cada tilde, cada categor=EDa de bendici=F3n terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, cada se=F1or=EDo, cada majestad, cada poder, cada decoro, y cada vida humana y celestial con todas de sus muchas y ricas bendiciones de la tierra, del d=EDa de hoy y de la tierra santa del m=E1s all=E1, tambi=E9n, en el reino de Dios y de su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!, =A1El Todopoderoso de Israel y de la= s naciones! S=D3LO =C9STA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS Esta es la =FAnica ley santa de Dios y del Se=F1or Jesucristo en tu coraz=F3n, para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la tierra y en el cielo para siempre. Y te ha venido diciendo as=ED, desde los d=EDas de la antig=FCedad, desde los lugares muy altos y santos del reino de los cielos: PRIMER MANDAMIENTO: =93No tendr=E1s otros dioses delante de m=ED=94. SEGUNO MANDAMIENTO: =93No te har=E1s imagen, ni ninguna semejanza de lo que est=E9 arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinar=E1s ante ellas ni les rendir=E1s culto, porque yo soy Jehov=E1 tu Dios, un Dios celoso que castigo la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generaci=F3n de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos=94. TERCER MANDAMIENTO: =93No tomar=E1s en vano el nombre de Jehov=E1 tu Dios, porque =C9l no dar=E1 por inocente al que tome su nombre en vano=94. CUARTO MANDAMIENTO: =93Acu=E9rdate del d=EDa del s=E1bado para santificarlo= Other posts:
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